Peces que se portan como peces
Cada uno tiene su carácter: pasea, se queda quieto, sale disparado, se inclina al girar. Toca el cristal y se dispersan, deja el dedo apoyado y se acercan, echa comida y vienen a por ella con la boca abierta.
Imprime una lámina, dale los rotuladores, hazle una foto con el teléfono — y el pez que ha coloreado tu hijo se pone a nadar en un acuario en la pantalla grande. Una tarde, una impresora y ninguna cuenta.
Gratis, sin registro y sin instalar nada: un acuario es una página en el navegador.
Treinta y cuatro peces a elegir, una hoja A4 cada uno. Vale cualquier impresora: las láminas son en blanco y negro a propósito.
Rotuladores, lápices, purpurina, rayas que ningún pez ha tenido jamás. Solo los cuatro cuadrados negros de las esquinas se quedan limpios: por ahí encuentra el teléfono el papel.
Abre el acuario en el teléfono y encuadra la lámina. El dibujo se despega del papel en un segundo, enderezado y recortado siguiendo el pez.
El pez entra por el borde de la pantalla en una nube de burbujas, con su nombre debajo — en la tele, en el teléfono, en todas las pantallas que estén mirando.
Cada uno tiene su carácter: pasea, se queda quieto, sale disparado, se inclina al girar. Toca el cristal y se dispersan, deja el dedo apoyado y se acercan, echa comida y vienen a por ella con la boca abierta.
El sol ondea sobre la arena, suben burbujas del fondo, un cangrejo pasea por abajo y cada pocos minutos cruza una tortuga por detrás. El tiburón, la raya, la medusa y el pulpo tienen lámina propia.
Apunta el teléfono al cuadrado de la tele y quedan emparejados — no hay nada que teclear. Todos en la sala ven la misma agua en el mismo momento.
Las familias que abren el suyo se prestan un pez por un día, y un dibujo que le encante a tu hijo puede venirse a vuestra agua. Corazones, nunca puntuaciones: aquí no se clasifica nada.
No hay que registrarse ni pagar: un acuario es un enlace y una contraseña, guardados en este navegador. Sin publicidad. Nadie puede escribir a nadie — en todo el producto no hay texto libre entre desconocidos, solo un pez y un corazón. Cada dibujo se puede descargar y guardar.
Diez minutos, una lámina y una caja de rotuladores. A la hora de dormir ya hay un pez en el agua con nombre propio.